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Guía Comercial del Levante Almeriense

El naufragio del Laúd Santa Barbara.

LAUD
Replica de un laúd, pequeños barcos con una o dos velas.

Afortunadamente en nuestros días la noticia de un naufragio de un barco pesquero de Garrucha no deja de ser una anécdota, la existencia de un puerto bien pertrechado, de medios técnicos para la predicción de los oleajes y la propia naturaleza de los barcos mucho mas resistentes, han permitido que en los últimos tiempos no hayamos oído hablar de naufragios en Garrucha, pero esto no siempre fue así, hubo un tiempo en que los barcos de pesca eran de vela y carentes de motor lo que hacia que en ocasiones fueran presas de la mar. Fue el caso del naufragio del Santa Barbara en Garrucha en 1889, historia que aquí os queremos relatar.

En 1889 fue el año en el que se inauguro en Paris la torre Eiffel o el que se creo el club Recreativo de Huelva, el club de fútbol mas antiguo de España, pero para Garrucha no fue un gran año, fue un año  con muchos días de mala mar, la flota pesquera había sido muy castigada por los temporales, pero hasta el momento la mar no se había cobrado ninguna vida.

El 26 de septiembre de 1889, el naufragio del laúd Santa Barbara lleno de dolor a la localidad garruchera. El Santa Barbara había salido la noche con buen tiempo para ir al palangre, pero al amanecer del fatídico día, el cielo se lleno de nubarrones y el tiempo presagiaba que iba a ser un mal día, la mayoría de los barcos acudieron a refugiarse del temporal, pero el Santa Barbara se había alejado ese día mucho de la costa, por lo que fue el ultimo barco en llegar a puerto, sobre las doce de la mañana entre muy mala mar, el barco estaba a punto de llegar costa, en días tan peligrosos como este, las gentes de Garrucha acudían al pequeño puerto, para ver llegar los barcos, es por esto, que casi toda Garrucha, pudo ver la tragedia.
El Santa Barbara había arriado las velas y sus marineros se disponían a acercar el barco a remo al puerto, como era la forma en aquella época, cuando se encontraba a unas cincuenta brazas, cuando ya parecía que lo habían conseguido, una gran ola se levanto detrás del barco y los engullo, fue arrollado por la ola, mientras a escasos metros desde tierra, los garrucheros especialmente los familiares de los marineros, lanzaban un grito de terror.

Playa del Narareno, donde se encontró el cadaver de Joaquín Román, en la actualidad
Playa del Narareno, donde se encontró el cadáver de Joaquín Román, en la actualidad

De los ocho tripulantes del Santa Barbará cinco pudieron salir a flote, el patrón, Francisco Caparros Martínez quedó cogido por los pies del Buchi, sitio donde van los patrones y hacia esfuerzos por sacar la cabeza del agua para poder respirar, de no ser por la intervención de otro marinero, Ramón García, que salio a nado desde la costa para su ayuda, este habría muerto.

Solo quedaban por salvar dos jóvenes Domingo Carmona Campoy y Joaquin Román Caparros de 23 y 14 años respectivamente, cuentan que el padre y la madre de Joaquín, se encontraban en la costa y que se lanzaron al mar en busca de su hijo, hasta que fueron sacados a la fuerza.

En la noche del 29 de septiembre apareció el cadáver de Domingo Carmona en la playa de los bancales de Alfaix en Mojácar, fue enterrado allí mismo, sin tan siquiera ataúd, pues las leyes del momento impedían el traslado de cadáveres en estado de descomposición.

El cadáver de Joaquín Román aparecía bastante tiempo después  en la playa que hay frente al castillo de Jesús Nazareno  muy cerca de Garrucha, aunque en aquellos tiempos termino municipal de Mojácar, apareció sin cabeza y con las piernas cortadas por las articulaciones, esto seguramente se debió a que debió quedar enganchado en las artes de pesca del propio barco. Hubiera sido imposible su identificación a no ser porque aun conservaba en su cinto la faca que el marino utilizaba para su trabajo.
Las gentes de garrucha pidieron que en este caso que el cadáver fuera enterrado en el cementerio de su pueblo que se encontraba a menos de un kilómetro, pero las autoridades mojaqueras, haciendo una aplicación muy estricta de la ley que impedía el traslado de cadáveres en estado de descomposición se negaron y lo enterraron a escasos 20 metros de la playa a pesar que incluso el forense de Vera, pidió que se hiciese el traslado del cadáver al cementerio garruchero.
Extraído del Relato de Mário Sanz Cruz.

Publicado en el número 14 la revista Axarquia. Año 2009.

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